domingo, febrero 14, 2010

La fotografía de la semana. Parte X (Sorpresas por el Centro de la Ciudad)

Centro

Una de las principales ventajas de mi trabajo, es que tengo que ir viajando por toda la ciudad para visitar a mis clientes. Ventaja, en el sentido de que no estoy siempre en el mismo lugar, y puedo conocer a muchas personas y, en ocasiones, me toca caminar por lugares muy interesantes. Como tengo a uno de mis clientes en el Centro de la Ciudad de México, tengo la oportunidad de caminar por unas de las calles más activas de la capital mexicana. Ahí, me he topado con organilleros molestos, mimos amateurs, estatuas vivientes, arlequines ordenando hamburguesas en Burger King, gatos gourmet, amigos de la secundaria, manifestaciones, y un sinfín de eventos.

El otro día, iba caminando por por la calle de Madero, cruzando Eje Central, cuando me di cuenta de que había listones y resortes que obstruían el paso de esta calle que, desde hace cierto tiempo para acá, se convirtió en una calle peatonal. Más adelante, había una pequeña plataforma formada por cajas de madera y artículos corrientes como vasos, cartones, y envases, con orificios por donde la gente miraba algo. La verdad es que no me acerqué a mirar, pues iba algo tarde para mi reunión, pero sí me detuve un instante para sacar la fotografía de esta semana.

Ese mismo día, un poco más adelante, me encontré a un señor que se parecía notablemente a un maestro de Español y literatura de la secundaria a quien apodábamos “el Che”, por su origen argentino. Se me ocurrió volverme y preguntarle si su nombre coincidía con el de mi profesor. Efectivamente, se trataba de él. Me dio mucho gusto saludarlo, pues hacía tiempo que él había dejado de dar clases en la Escuela. Le platiqué que había sido su alumno hace ya varios años y, por un momento, registró su base de datos de alumnos de antaño y, sin pensarlo dos veces y con los ojos iluminados, me dijo: “Pero si tú fuiste quien me regaló un cassette de Les Luthiers.” Esa pequeña frase hizo que me detuviera un instante a pensar: Hace años que no veo a este hombre, y la última vez que lo vi, era por las épocas en las que aún sufría del acné, no me cerraba la barba y todavía tenía un gran porcentaje de cabello cubriendo mi cabeza. Mi expectativa era que no se acordara de mí, sino que asintiera cortésmente y estrechara mi mano. Desde hace cierto tiempo, me he encontrado con personas que me recuerdan bastante bien, a pesar de los años que han pasado de no verlos. ¿Hay algo en mi físico, mi personalidad, o en mi manera de saludar a la gente que hace que me recuerden a pesar de tanto tiempo? Francamente, no sé si en misma cantidad de años yo pueda reconocer a los alumnos que estoy teniendo ahora.

Intercambiamos algunas palabras acerca de nuestras actividades actuales, de cómo nos trataba la vida, y tuvimos que despedirnos. Poco después llegué justo a tiempo a la junta con mi cliente y, mirando a mis interlocutores, pensé si ellos serían capaces de reconocerme en unos diez años si me encuentran por la calle…

Actualización: Al parecer, esta fotografía pertenece a un proyecto de estudiantes de arquitectura y, para aumentar el grado de coincidencias en el asunto, una ex-alumna mía está involucrada en este proyecto. Les dejo la liga donde pueden encontrar más información al respecto:

http://www.youtube.com/TallerMaxCetto

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