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domingo, noviembre 01, 2009

La fotografía de la semana. Parte I (Bellas Artes)

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El martes de la semana pasada, iba caminando rumbo a mi trabajo y me detuve un momento a admirar mis alrededores. Me puse a pensar que, al menos, dos días a la semana paso frente al Palacio de Bellas Artes y pocas veces me he detenido a ver lo hermosa que es esta construcción. Me volví a mi alrededor y noté con cierta amargura que los demás transeúntes tampoco se detenían ni por un suspiro a revisar la belleza inequívoca del entorno. Por tanto, decidí sacar mi celular, aprovechar que tengo una cámara integrada al teléfono, esperé a que no pasara ningún automóvil, y tomé una fotografía. Extrañamente, siento que salió bastante bien. Ya en el trabajo, decidí descargarla a mi computadora y presumí, a tantas personas como había a mi alrededor, lo bien que había salido dicha fotografía, considerando que había sido tomada desde mi celular.

Después de un rato, una amiga retomó el suceso de la foto y me comentó que siempre había querido tomar clases de fotografía. En algún momento de mi vida, entré a clases en la Universidad, pero el costo era mucho mayor de lo que yo podía pagar en ese entonces. Quedamos en revisar costos de cursos de fotografía; pero mientras tanto, nos hicimos a la tarea de tomar fotografías amateur con los teléfonos celulares y publicarlas semanalmente en nuestros respectivos blogs. De esta forma, tendremos un buen pretexto para seguir actualizando nuestros blogs. Con esta publicación, inicio una nueva serie que, espero, tenga tanto éxito como la de las Ocurrencias de los alumnos. ¿Alguien más desea unirse a la causa? Sus comentarios son siempre bienvenidos.

ACTUALIZACIÓN: Un amigo publicó una entrada similar más o menos al mismo tiempo que salió esta publicación. Pueden leer su entrada en: Jornadas: Lugares olvidados

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domingo, agosto 30, 2009

New York Update

NY II 2008-07-31 047

Como bien expresó El Inge en un comentario de la publicación anterior, viajar y escribir suelen ser actividades difíciles de seguir, sobre todo en una ciudad con tantas cosas qué hacer, como lo es Nueva York. A pesar de que soy muy afecto a la crónica y la anécdota, la vorágine de actividades y lugares para conocer me ganó y, a pesar de que en diversas ocasiones saqué mi computadora para seguir con la crónica, no avancé mucho. Sin embargo, me hice de una pequeña libreta y una pluma que me acompañaron a lo largo de mi viaje y pude hacer varias anotaciones importantes para después escribir la crónica que prometí. Eso, aunado a la magia de las fotografías que tomamos, me han puesto a trabajar en los últimos días en una descripción de los puntos importantes del viaje. Estaré haciendo actualizaciones periódicas, en cuanto termine de organizar las fotografías, notas, recuerdos y demás.

Por otra parte, ya he regresado a las labores docentes y es aparte siempre me ha quitado bastante tiempo de escritura. Intentaré organizarme de la mejor forma, dejar Facebook en segundo plano (a pesar de ser un adicto consciente de los males de las redes sociales) y retomar mi blog que, a pesar de que tantas actividades en mi vida diaria sugieren que debería dejarlo por el bien, aún queda un sentimiento interior que me impulsa a seguir escribiendo.

Finalmente, quisiera agregar que mi trabajo formal y de tiempo completo que realizo al día a día me consume más tiempo que antes. Tengo mayores responsabilidades y, con eso, se va todo el tiempo personal que tenía hace no mucho. He tenido que dejar varias cosas (como el teatro e, incluso, un grupo de mis alumnos) pero me niego a dejar tantas cosas que me gustaban por completo. Tal vez la frecuencia con la que hacía mis pasatiempos disminuya, pero me niego a creer que es hora de dejar atrás las actividades que forman parte de mi ser. Tal vez sea la crisis de los 25, pero hay varios de mis amigos y seres de edad cercana que están pasando por situaciones similares. Algunos, incluso, se encuentran pasando por situaciones mucho más adversas.

Creo que es una época de decisiones, de complicaciones, y, sobre todo, de mucho trabajo. Por si a alguien le interesa, sigo aquí, empeñado en hacer crecer mi blog, y buscando seguir siendo yo mismo.

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sábado, noviembre 22, 2008

Palabras

 

El pensamiento es una nube que llueve palabras
       Mirta Ruiz.

El día de ayer, tuve una sesión con mi nueva mentora en mi trabajo. Para mi sorpresa, en vez de utilizar una de las salas de juntas de la oficina, decidió invitarme a comer.

-Sé de un lugar que te va a encantar –me dijo.

No me extrañó en absoluto. Mi mentora es una persona que vive adherida a una taza con café y que se la pasa antojando a toda la oficina de lo que planea hacer para comer el fin de semana, o lo que comió el día anterior. Por lo tanto, acepté la invitación gustoso. Bajamos al centro comercial que se encuentra justo al lado de las oficinas donde trabajamos y me condujo a un pequeño restaurant llamado “Un lugar de La Mancha”. En la entrada, se encontraba el logotipo de un Quijote, sosteniendo una clave de sol y abriendo un libro.

mancha

Para mi sorpresa, no sólo se trataba de un restaurant para pasar un rato agradable, sino que también era la entrada a una librería y tienda de regalos para escritores. Además de un surtido bastante interesante de libros, había sellos de lacre, libretas de piel con hojas de papel de algodón, velas, plumas de faisán, tintas perfumadas, papelería fina y demás kits de escritura. Por un momento, recordé los tiempos en los que solía escribirles cartas a mano a mis familiares en Costa Rica, a mis amigos, a mi novia… Poco a poco, la magia de la tinta fresca sobre el papel fue reemplazada por teclados, pantallas y correos electrónicos.

Nos sentamos en una mesa al fondo del establecimiento que, desgraciadamente, helaba cada vez que abrían la puerta hacia la terraza. Fuera de eso, nos la pasamos bastante bien. Pedimos unas ensaladas y platicamos un rato de clientes, de procesos, de mejores prácticas y, por supuesto, de la charla habitual que no puede faltar en ese tipo de ambientes. Al terminar, nos dirigimos irremediablemente hacia los entrepaños de madera y estuvimos varios minutos admirando los libros que producían ese olor a tinta fresca y a pegamento de encuadernación que tanto me gusta. De no ser porque este mes tuve que pagar un sin fin de deudas, habría comprado la mitad de esa tienda (esperemos que la siguiente quincena llegue pronto…). Recordé que Javier Velasco, en una de sus entrevistas, afirmó que para él, el proceso de la escritura debía ser a mano. Afirmaba, con aires de alarde, que cuando él escribía, lo hacía con una pluma fuente sobre hojas de papel blanco y que, al finalizar el día, le gustaba sentir la tinta sobre sus manos para sentir la satisfacción de haber concluido un trabajo artesanal. Decía que le gustaba tachar para ver en vivo la evolución de su creación. En su momento, me pareció una medida algo bestial y primitiva, pues me he acostumbrado a escribir en mi computadora por cuestiones de eficiencia; sin embargo, al estar en esa tienda, uno logra entender la pasión con la que muchos escritores defienden su arte a través de la tinta y el papel.

Posteriormente, tras lamentarme de no haberme comprado ni siquiera un libro para la pila de lecturas que se acumula peligrosamente en mi habitación, me puse a pensar en la maravilla de la literatura. Pensé en que la magia de una buena narrativa, de una anécdota, o incluso de un buen artículo, en parte, radica en el arte de las palabras. A final de cuentas, una palabra no es más que un segmento del discurso. El Diccionario de la Real Academia Española contiene todas las palabras oficiales del español; sin embargo, la verdadera virtud de la escritura consiste en el sentido que se les da a cada una de estas palabras aunado al contexto bajo el cual son escritas o articuladas.

Navegando por Internet, me encontré con una pequeña aplicación llamada Wordle. Esta aplicación te permite agregar un texto y organiza todas tus palabras en una especie de nube en la cual se presentan las palabras que más aparecen en el texto con una fuente más grande. Uno puede configrar colores, fuentes, idiomas, distribución y hasta cantidad de palabras desplegadas. Se me ocurrió, por tanto, copiar todas las publicaciones de mi blog y encontrar cuáles son las doscientas palabras que más utilizo. El resultado se muestra a continuación:

wordle

Revisando un poco el contenido de mi bitácora, podemos ver que la palabra que más uso es “blog”. Probablemente, por la importancia que ha adquirido para mí el estar publicando por este medio. Podemos ver palabras como “podcast”, “teatro”, “trabajo” y “alumnos” también ocupan un lugar especial en mi vocabulario. Hay muchas otras palabras cuya fuente radica en muletillas que a veces uso cuando escribo y, principalmente, a un vademécum personal de vocablos limitado.

Me pareció un experimento que vale la pena realizar. A las personas que tengan la obsesión de escribir cotidianamente en bitácoras como yo, las invito a entrar a este sitio y revisar cuál es la distribución de las palabras que usan en la escritura del día a día. Si gustan compartirlas conmigo, por favor no duden en hacerlo.

domingo, octubre 26, 2008

Ruy on Twitter

Twitter curve

Imagen de FunnyBiz
 

La primera vez que oí hablar de Twitter, me pareció francamente una babosada, una broma de mal gusto. Considerando que, en general, mis publicaciones en este blog suelen ser, ante todo, extensas, la verdad es que no me llamó la atención el hecho de hacer Microblogging. ¿Por qué alguien querría publicar no más de 140 caracteres? Para empezar, veía en este sistema las siguientes deficiencias:

  1. Falta de recursos literarios: En mensajes tan cortos, no existe lugar para una buena metáfora, una descripción minuciosa, un contexto amplio.
  2. Tiempo de actualización: Con mensajes tan limitados, es necesario publicar muy seguido para crear un público atento.
  3. El morbo: Ya que uno tiene la restricción de la extensión, vi que muchas personas se dedicaban a publicar cada segundo de sus vidas, favoreciendo el morbo de sus seguidores y no tanto la búsqueda de contenidos.
  4. Interrupciones constantes: Al estar siguiendo a un sinnúmero de personas en Twitter, uno se enfrenta a interrupciones constantes. No es por ser cascarrabias, pero en ocasiones, uno sí quiere ponerse a trabajar y no hay nada más irritante que ya tener cierta velocidad del trabajo en cuestión y recibir una interrupción.
  5. El vicio: Desde un principio supe que, en cuanto decidiera subscribirme a este servicio para darle un vistazo, caería en el juego irremediablemente, y no me sería fácil salirme de él.
  6. Falta de imágenes: Entiendo perfectamente que la necesidad de imágenes en las publicaciones es un producto de una sociedad cada vez más orientada a la multimedia, y que el contenido textual debe ser más importante que una fotografía, pero me he dado cuenta de que es más agradable leer en compañía de alguna fotografía o ilustración.

En su momento, recuerdo haberle visto una cantidad mayor de problemas, pero estos seis puntos son los que recuerdo ahora. Por tanto, decidí no darle gran importancia y prescindir del microblogging. Sin embargo, en ningún momento dejé de escuchar Twitter de parte de mis amigos, en los encabezados de las noticias, en cada uno de los blogs a los que estoy subscrito… Me pareció extraño, por ejemplo, que, incluso, varias empresas de renombre estuvieran usando Twitter como herramienta de mercadotecnia. A pesar de aparentar estar muy firme en mi resolución de no usarlo, tenía todavía una curiosidad latente que esperaba el mejor momento para salir a la luz. Muy en el fondo, sabía perfectamente que, ante la más mínima provocación que alimentara mi curiosidad sería suficiente para adentrarme en el mundo del microblogging.

Así pues, la persona encargada de ser la gota que derramó el vaso y que me hizo subscribirme a Twitter fue ni más ni menos, que uno de mis mejores amigos. Originalmente, había pensado que mi psique habría ofrecido mayor resistencia, pero, honestamente, sólo estaba esperando esa minúscula provocación para entrar al sitio, abrir una cuenta, subir mi máscara del Fantasma y empezar a usarlo.

A pesar de que todavía no me queda muy clara la ventaja de usarlo frente a publicar en Blogger, debo admitir que me he divertido bastante desde que me subscribí y bajé TweetDeck. A continuación, les presento las virtudes que he descubierto a lo largo de estos meses en los que he usado Twitter:

  1. Mensajería semi-asíncrona: Definitivamente, una de las características más interesantes de Twitter, es que funciona como un servicio de mensajería que se encuentra, en funcionalidad, en algún punto entre el correo electrónico y la mensajería instantánea. Uno publica los mensajes sin esperar una respuesta determinada, pero alguien que esté subscrito podría responder. Esta característica le agrega cierto misterio al servicio; sin embargo, si uno no es cuidadoso en cuanto a lo que se revela en estas micro-publicaciones, podría implicar un riesgo de seguridad personal.
  2. Un break necesario: A veces, cuando uno ya está a punto de reventar de tanto trabajo, lo que necesita es una pequeña distracción. En estas semanas de trabajo intenso, pude darme cuenta de que, al ser información de gente que me interesa y, al saber que no están esperando una respuesta mía, era bastante agradable ver llegar las publicaciones de las personas a las que estoy subscrito.
  3. Alcance: Me agrada poder seguir a gente a la que admiro. He encontrado a autores de libros, de podcasts, y demás personalidades que suelen tener cosas interesantes qué decir, o qué compartir.
  4. Noticias: Tengo entendido que este servicio también se puede usar para seguir de cerca algún evento. No he usado a Twitter de esta forma, pero parece ser que mucha gente prefiere unirse a un hilo de conversación en Twitter que prender la televisión o el radio.
  5. Compilación de ideas para blog: No sé si sea para escudar el hecho de que ya casi no publico en mi blog, pero siento que la publicación de mensajes en Twitter, la manera en la que la gente responde y complementa las ideas y la apertura de un foro breve, permitirá que pueda ir explorando ciertas ideas que tengo para este blog y estructurarlas de una mejor manera.

En definitiva, es un servicio que debo seguir explorando. En lo que encuentro más respuestas a mis inquietudes acerca de Twitter, les comparto la liga donde se pueden subscribir a mis micro-publicaciones (Ruy on Twitter). También, si alguno de ustedes es usuario de Twitter y quisiera invitarme a seguirlo a través de este sistema, será un gran honor. Por otra parte, también añadí al blog una herramienta que consulta constantemente mis más recientes actualizaciones en Twitter.

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jueves, agosto 07, 2008

Our Last Summer

 

I can still recall
Our last summer
I still see it all
Walks along the Seine
Laughing in the rain
Our last summer
Memories that remain.

-Our Last Summer (Mamma Mia!)

 

El otro día estaba recordando las buenas épocas en las que los meses correspondientes a julio y agosto, solían connotar una etapa de vacaciones, de ocio y de descanso. Una vez entregadas las boletas de calificaciones, la preocupación de las tareas y los exámenes quedaba atrás. Mis papás solían organizar vacaciones, tal vez a Acapulco, o a Orlando, para aprovechar el calor y desahogar la energía infantil que solíamos tener mi hermano y yo. Muchos de los mejores recuerdos de mi infancia, datan de aquella época entre años escolares en los que la mayor preocupación radicaba en haber visto toda la cartelera cinematográfica, o en saber en qué nos íbamos a entretener al día siguiente.

Desde hace ya varios años, la concepción que tenía acerca de las vacaciones de verano ha venido cambiando radicalmente. La verdad es que no me arrepiento del hecho de que mis veranos los pase trabajando. Las recompensas son muchas y muy satisfactorias. Sin embargo, no puedo negar la nostalgia que me invade al ver a estudiantes paseándose en ropa veraniega y lentes de sol, cuando yo paso a lado de ellos con ropa de oficina y mi gafete colgando del cinturón. Los tiempos han cambiado, indudablemente. Por fortuna, me sigue gustando mi vida y siento que la sigo disfrutando.

Sin embargo, tanto en el trabajo, como en los demás aspectos de la vida cotidiana, esta época de vacaciones estudiantiles sigue sobresaliendo a través de muchas y muy diversas manifestaciones. Uno de los ejemplos más claros es a través del tráfico. Hago 45 minutos a mi trabajo, cuando en épocas de clases, suelo hacer hasta dos horas de camino. Las vialidades suelen ser una completa delicia durante las semanas en que la población migra turísticamente fuera de la ciudad.

Por otra parte, también varios de los clientes con los que normalmente trabajamos, suelen salir de vacaciones con sus familias, por lo que la carga de trabajo suele bajar. De repente, hay que enfrentarse a nuevos proyectos que están en puerta, pero en sí, la interacción directa con los clientes baja radicalmente.

Este fenómeno influye directamente también el el uso del Internet. En general, no es como que haya mucha gente que visite mi blog, pero muchas de las visitas son de gente que busca información de El amor en los tiempos de cólera y por azares del destino, llegan a mi reseña del libro y de la película. A mí no me engañan, estoy seguro de que son alumnos que no quisieron leer el libro y que buscan en Internet cuanta información esté disponible para realizar algún ensayo o para prepararse para algún examen o discusión. Por esta razón, en estas épocas, incluso mi blog sufre una constante disminución de visitantes. Digo, no es como que mi blog tenga una popularidad suficiente como para que esta estadística sea representativa del uso del Internet, pero sí me hace sentido que, año con año, estas semanas de vacaciones muestren una interesante caída de visitas a mi blog. A continuación muestro las estadísticas semanales de mi blog:

Analytics

Por lo tanto, es por estas épocas en las que recuerdo el objetivo principal por el cual abrí este blog en un principio: la esperanza constante de que gente a lo largo y ancho del mundo pueda leer todo aquello que pasa por mi mente y que estoy dispuesto a compartir a través de este medio. En esos momentos, reviso de nuevo mis estadísticas y, a pesar de que sí he visto un constante crecimiento en el número de visitas que llegan por alguna razón a mi blog, no he visto nada que me convenza de manera contundente de que la gente esté leyendo lo que estoy escribiendo. Cada día, incluso, veo menos comentarios en las publicaciones que hago, y siento que los comentarios tienen una correspondencia proporcional de qué tanto está siendo verdaderamente leído mi blog, y no cuántas veces alguien ha caído accidentalmente en él. Por lo tanto, siento que debo tomar varias acciones importantes:

  1. Publicar más seguido: Definitivamente, si quiero que la gente lea esto, debo publicar más y dejar de agregar tanto widget y contenido poco útil a mi blog.
  2. Encontrar nuevos temas: Va muy de la mano con el punto anterior. Tal vez no esté escribiendo lo que la gente quiere leer, o no como la gente lo quiere leer. Definitivamente, no voy a escribir de algo que no me interese o de lo que no sepa lo suficiente, pero siento que hay muchas cosas que podría comentar y que no lo hago.
  3. Contenido visual: En una sociedad tan acostumbrada al contenido interactivo, es necesario aumentar poco a poco la cantidad de imágenes, videos, etc. Aunque, detrás de todo esto, mi principio fundamental siempre ha sido que las palabras pueden más que las imágenes. No sé qué pensar al respecto.
  4. Leer más blogs: Tal vez leyendo y viendo qué es lo que están ofreciendo otras personas, pueda hacer algo por atraer a la gente. Dicen que el ejemplo es el mejor amigo de aquél que quiera aprender.
  5. Posts más pequeños: Una de las reglas de oro de los blogs es no abrumar al lector con tanto contenido. Sin embargo, siempre me han gustado las publicaciones largas. Es algo que no puedo evitar: me gusta escribir. Siento que si me dedicara a escribir posts más pequeños, estaría perdiendo un poco de identidad.
  6. Formato de posts: Tal vez tenga que ver con el hecho de que a la gente no le gusta tanto el contenido anecdótico. Para mí es esencial, pero, then again, suelo considerarme una persona atípica.
  7. Diseño del blog: El diseño que manejo en este blog es bastante convencional. Muchas veces siento que el diseño y la disposición de las cosas dentro de mi blog no son debidamente atractivas.
  8. Tomar unas vacaciones: Tal vez tantos años de trabajo casi ininterrumpido estén obstaculizando el tiempo que le dedico a este blog y el contenido del mismo. No sé.

¿Alguna otra sugerencia?